Después del parque nacional Los Alerces, llegamos a El Bolsón, el pueblo hippie de Argentina. La llegada fue relativamente sin evento; paramos en la oficina de turistas y manejamos buscando un lugar donde quedarnos. Nos demoramos mucho. Cuando no encontramos uno abierto o en nuestro presupuesto, decidimos tener un descanso e ir a una de las dulcerías en el pueblo.

On our way to El Bolson - The cabin where Butch Cassidy & Sundance Kid apparently lived. Photo: V

Camino a El Bolsón – La entrada a la cabaña donde se supone que vivieron Butch Cassidy & Sundance Kid. Photo: V

La dulcería no fue una tienda de confites sino un lugar donde vendían mermeladas. Un poco sorprendidos, en todo caso compramos mermelada de frambuesa y pasteles en el café. Mientras hablábamos con la señora de la caja, nos dijo que había un lugar para acampar al final de la calle, y Nate salió hacia allá. Diez segundos después empezó a llover. Nate volvió más bien mojado y dijo que el campamento estaba cerrado. A la señora le dio pesar de nosotros, y nos ofreció quedarnos al frente de su casa, también porque aparentemente ha habido robos en la ciudad debido a toda la gente de Buenos Aires que ha llegado. Le dimos las gracias y salimos hacia la cervecería del lado: Amelia y yo habíamos tenido comido algo rico, ahora le tocaba a Nate y a Mami. La mesera también fue muy amable y nos recomendó algunos lugares para visitar. Nos quedamos como una hora, ellos tomando su cerveza y nosotros usando el internet. Manejamos hasta la casa de la otra señora, a una cuadra de ahí, y pasamos la noche.

El Bolsón es famoso por su mercado. Cuando lo ví, supe por qué era el pueblo de los hippies. Casi todos en el mercado se veían como hippies. Si alguno de ustedes que está leyendo es un hippie o fue un hippie, no tengo nada contra usted. Ni tengo nada contra (en su mayoría) la idea de hippies; la paz es excelente! Pero cuando un GUATEMALTECO me trató de vender un didgeridoo AUSTRALIANO ABORIGEN en Lago Atitlán, cielo de hippies (ricos), arruinó la idea de la cosa hippie para mi. En fin, viendo todo esto y no estando muy interesado en mercado en todo caso, me quedé en el carro.

Cuando ellos regresaron, me regalaron historias de lo que habían visto; Mami compró un sombrero medio hippie del que me reí hasta que ella empezó a sentirse mal. Amelia dijo que había toda clase de chocolates, y le di plata para que comprara. De acuerdo con lo que dijeron Mami y Amelia, había un tipo vendiendo rastas. Cuando yo corté mi pelo, debí haberlo guardado y vendido acá! Les pregunté si estaban quemando incienso porque había visto un tarro con humo, y los tres dijeron que sí y que no cubría el olor a marihuana.

Regresaron otra vez al mercado por un rato y luego salimos hacia Bariloche. Recogimos a una pareja que estaba echando dedo y conversamos con ellos en el camino. Después de dejarlos en la plaza, fuimos a nuestro campamento esa noche: un parqueadero. Los trabajadores nos dieron un tour corto de dónde estaban la conexión eléctrica y la canilla de agua. Lo más importante, no tuvimos que pagar!

One of the memorials to the people that were 'dissapeared' during the Dirty War. Photo: Nate

A y un amigo perro entre los nombres de las personas ‘desaparecidas’ durante la dictadura. Foto: Nate

Caminamos en el pueblo el próximo día, abrigados contra el viento del lago frío. La avenida principal tenía todo tipo de tiendas para el turista: chocolaterías, ventas de vino y cerveza, lugares que vendían cuchillos de gauchos y pocillos de mate, y una variedad de restaurantes. Mientras que caminamos, notamos unos perros siguiéndonos y todos tenían la semi-barba blanca de los perros viejos. Cuando notaron que los estábamos observando, empezaron a seguirnos/guiarnos, escoltándonos por el pueblo. Los perros en América Latina son un poco charros; además de ser perros normales, loquitos, tienen algunos hábitos que nos hacen pensar cómo llegaron a la adultez. En particular, cuando un carro tiene algún comportamiento que sólo los perros callejeros pueden ver, empiezan a perseguir al carro, corriendo justo al lado, ladrando y gruñiendo a la llanta hasta que deciden que el carro no vale la pena.

Como fuimos a Bariloche sobre todo por la carne que Nate, Lyndsey y Wayne habían comido la última vez que estuvieron allá, Nate nos guió, por una calle arriba, luego por otra calle. Al final, le preguntamos a una señora y nos dijo dónde quedaba una parrilla llamada El Boliche de Alberto, que encontramos rápido. Nate miró y después de pensar un momento, recordó que ese era el lugar.

Porque ninguno de nosotros tenía hambre, decidimos ir a la hora de comida. He estado oyendo acerca de esta carne desde antes del paseo, acerca de qué tan buena es, entonces estaba un poco impaciente, pero esperé y a las 8 p.m., abrió! Entramos, ordenamos, esperamos y de repente la carne llegó.

Celebrating my birthday early. Photo: Nate

Celebrando mi cumpleaños unos días antes. Foto: Nate

Eran tres pedazos gigantes de carne salidos del asador, con toda clase de jugos derramándose. Cogí mi porción y cuando mi mamá la vió dijo, “Por dios, esa cosa está viva” – la carne estaba muy cruda y roja. Empezamos a comer. Estuvo deliciosa, muy suave, jugosa y sólo necesitaba un poco de sal. Me devoré el primer pedazo pero era mucha carne, entonces comí más despacio el segundo pedazo y para el último, ya estaba sintiendo los 266 gramos que había comido, y comí cada pedazo muy despacio, tomándome mi tiempo para cortar cada pedazo en pequeños pedacitos, hasta que terminé! Estaba muy lleno.

Manejamos por el distrito de los lagos los días siguientes. Mami, Nate y Amelia dijeron que es muy bonito. Yo estaba durmiendo la mayoría del tiempo. Acampamos al lado del lago Villarino. Esa noche hablamos sobre los nombres de las cuatro gallinas que vamos a tener cuando regresemos a Seattle: Irene, Henrietta, Dorothy y Christabelle Dilks. Lo más seguro es que nuestro perro se llamará Mini Super Jessi. Luego paramos en San Martín de los Andes a comer empanadas, y continuamos a Junín de los Andes, donde encontramos un campamento con internet.

Lake district - Photo: Nate

Lago Villarino – Ruta de los Lagos – Foto: Nate

En Zapala, encontramos un campamento municipal de los que hay en casi todos los pueblos en Argentina. Nos recibió el tipo que estaba cuidando el lugar y un grupo de perros que vivían ahí, de pronto del tipo? Jugamos con los cachorros y su mamá, que era muy grande en comparación con sus cachorros, y cargamos los equipos electrónicos. Vimos The Life Aquatic y nos acostamos. Nevó esa noche! Por supuesto se había derretido cuando estábamos listos para salir al otro día.

Paramos a almorzar en un punto de la carretera y leimos en nuestro libro guía que esta área es famosa por los fósiles. Entonces decidimos mirar. Ni cinco minutos después de buscar, encontramos una concha saliendo de una piedra. Buscamos por ahí una hora y encontramos conchas, corales y chitones.

Looking for fossils - Photo: V

Buscando fósiles – Foto: V

Fossilized coral! Photo: Amelia

Coral fosilizado! Foto: Amelia

Nos desviamos de la Ruta 40 para dormir en una laguna cerca del volcán Tromén. Después de un par de horas de manejar en carretera destapada, llegamos a la estación del guarda parques pero estaba cerrada, entonces manejamos un poco más abajo en el valle a pasar la noche.

Just another day in Argentina - Photo: ?

Traseros de cabras, otro día cualquiera en Argentina – Foto: Amelia

Another incredible campsite - Photo: Nate

Lago congelado cerca al Volcán Tromén – Foto: Nate

Some of the mountains around Route 40 - Photo: Benjamin

Algunas de las montañas alrededor de la Ruta 40 – Foto: Benjamin

El próximo día fue especial. Nos despedimos de Patagonia para el resto de nuestro viaje y cruzamos a la provincia de Mendoza. Manejamos por el pueblo pequeño de Barranca y cruzamos el puente que separa los dos estados. Después de una foto más, nos alejamos de Patagonia y nos acercamos a la próxima parte del viaje.

Chao, Patagonia! Photo: Nate

Chao, Patagonia! Photo: Nate

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Showing 2 comments
  • Ruth Brown
    Reply

    I could taste the steak! Thanks, Benjamin, for the continued documentary. Chickens/dog already have names, right on!

  • alvaroAmparo
    Reply

    Que pesar que se acabó el relato, siempre queremos más y más……disfrutamos cada letra, cada comentario, cada foto, nos trasladamos un poquito donde ustedes están porque nos lo describen tan sencillo, tan real que casi tocamos el agua o acariciamos los animales, lo único es que no nos esperan para compartir la comida…….. QUE EGOISTAS…….
    Me pregunto que están sintiendo ahora que se acerca el final de ésta aventura : ganas de llegar ? nostalgia por lo que dejaron atrás,……….. yo creo que de todo un poco, más bien una alegría inmensa , un orgullo muy grande, una satisfacción enorme :
    CONVIVIERON JUNTOS POR MUCHISIMAS HORAS DENTRO DE 3 METROS de ALTO X 2 METROS de ANCHO, más o menos ,
    en ese “CAJON ALARGADO “….. y que Vic y Nat no se enojen porque llamo cajón a esa CASA que me albergó ,me transportó, me cobijó, me protegió, cuidó el sueño de mis cuatro tesoros, que tanto quiero y de los que me siento tan tan orgullosa, como decimos en Colombia : , tan creída, tan superior; no todo el mundo puede contar ésta aventura, no todo el mundo puede tener la posibilidad y las ganas y el coraje y la disciplina para hacerlo y lo más importante para llevarlo a cabo y ójala terminarlo sanos y salvos y llenos de más amor los unos por los otros ,nunca acabaran de recordar , de comentar tantas y tantas situaciones maravillosas, duras : , frio, calor, hambre ,sueño, cansancio, mugre, ansiedad ( miedo, creo que nunca sintieron ,verdad ? ) en fin otra vez , los felicito, sigan adelante, ya casi llegan !!!!!!! ……….a dónde ?……………

    Papichu y Mamichu.

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